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Los restos actuales de la casa Hacienda y su capilla corresponden al siglo XVIII. Ubicación: Carretera a Canta KM. 25, a dos cuadras de la Av. Túpac Amaru (Carabayllo).

En el sitio se sembró trigo y caña de azúcar en tiempos virreinales, y la capilla familiar estuvo destinada a su santo patrón Santiago (Instituto de Investigación Patrimonial).

El monumento ha sido declarado Patrimonio monumental de la Nación mediante Resolución Ministerial 0928-80-ED, del 23 julio de 1980.

En julio del 2017 la Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural del Congreso de la República aprobó el Proyecto de Ley 1337/2016-CR, por el cual declaró de interés nacional la investigación, registro, restauración, conservación y puesta en valor de la Casa hacienda Santiago de Punchauca y su capilla abierta al culto interconfesional, así como la Huaca Punchao.

Acerca de la casa: «En su estructura se distinguen dos espacios bien definidos: el público, en el que se encuentran el corredor de ingreso, salón principal y la capilla; y el privado, donde se encuentran los dormitorios y áreas de servicio».

Acerca de la capilla: «Respecto a su construcción, ésta fue hecha a base de muros de adobe y quincha; sus techos plano de viguería de madera, entablado, armadura de caña y cubierta de torta de barro; el techo de la capilla es una bóveda de medio cañón, armada con cuartones rectos dispuestos horizontalmente  amarrados con tirantes transversales de madera distribuidos equitativamente, la armadura de la capilla se conforma por cañas, yeso y torta de barro, un campanario con su cornisa y remate, la sala con dos ventanas bajas de balaustres de madera» (Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural, período anual de sesiones 2016-2017. Dictamen 31).

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El 2 de junio de 1821, la casa fue escenario de las negociaciones entre el Libertador San Martín y el virrey La Serna:

«De acuerdo con información histórica, durante la entrevista en la hacienda Punchauca, un 2 de junio de 1821, San Martín propuso de manera oficial que España reconociera la independencia del Perú y así evitar un mayor derramamiento de sangre. Por su parte, el virrey La Serna se abstuvo de tomar una decisión al no contar con instrucciones.

Pese a ello, en los días posteriores continuaron las reuniones a través de los delegados de ambos personajes sin llegar a ningún acuerdo. Las reuniones terminaron en el buque Cleopatra donde tampoco se obtuvieron resultados más allá del cambio de prisioneros y la ampliación de los días de tregua. Finalmente, el virrey La Serna abandonaría Lima el 9 de julio de 1821, lo que dejó a los patriotas campo para declarar la independencia de la capital del virreinato del Perú el 28 de julio de ese año» (Nota de prensa del Ministerio de Cultura, al anunciarse la próxima restauración del sitio, 2 de junio de 2021).

Guillermo Miller fue actor de los acontecimientos de la Independencia y nos ha dejado un relato acerca de la conferencia de Punchauca:

«San Martín había llegado en el entretanto a la bahía de Ancón y había adelantado sus avanzadas a dos leguas de la capital.El 23 de mayo de 1821 se concluyó un armisticio por veinte días, y el general San Martín y el virrey tuvieron una entrevista en Punchauca. Entonces, regresó el convoy con la infantería a Huacho. Acordado el armisticio, el general San Martín propuso las condiciones siguientes como bases de un tratado de paz: 1. El reconocimiento de la independencia del Perú. 2. Que se formara una junta gubernativa, compuesta de tres individuos: uno nombrado por el virrey, otro por el general San Martín y el tercero por los peruanos, por medio de una junta electoral, compuesta de un individuo de cada provincia. La junta gubernativa debía publicar una constitución provisional que rigiese hasta la reunión de un Congreso general. 3. Que dos comisionados, el uno nombrado por el virrey y el otro por el general San Martín, pasarían a España a noticiar al rey la declaración de la independencia, y rogarle colocara en el trono del Perú a un príncipe de su familia, bajo la condición de que el nuevo soberano jurase aceptar y mantener la constitución. Los otros artículos eran relativos a la posición que en el ínterin debían ocupar los ejércitos. El virrey manifestó su aprobación personal a estas proposiciones; pero dos días después de su regreso a Lima, escribió al general San Martín manifestándole que había consultado a los jefes de su ejército y habían declarado inadmisibles sus proposiciones. San Martín conocía bien que el gabinete de Madrid jamás ratificaría las bases del tratado que proponía; pero su objeto secreto era comprometer a los jefes realistas hasta el punto que no les quedase otro medio, sino reunírsele a favor de la causa de la independencia» (Memorias del general Miller al servicio de la República del Perú).

Juan Lepiani. Conferencia de Punchauca (1921). Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú.

 

Recopilación:

Equipo del Grupo Patrimonio y Educación Patrimonial del Instituto Seminario de Historia Rural Andina de la UNMSM.